Emprendimiento

Emprender.

A lo largo de la vida nos podemos encontrar con la posibilidad real de emprender un negocio, sin embargo, cuando este momento llega, también llega la duda sobre si arriesgarnos y aventurarnos o dejarlo para otro momento.

En esta publicación, hablaremos un poco acerca del primer análisis al la hora de emprender, pretendemos ser una lectura de apoyo que invite a la reflexión sobre lo que podría suceder en el corto plazo.

Para todos los que nos encontramos en el mundo laboral, entendemos de forma general y ambigua que tenemos dos tipos de compañeros: el compañero académico, es decir, el que cuenta con algún grado de estudios; y el compañero que ha crecido con la empresa, que no necesariamente está respaldado por un documento que acredite horas de estudio, sino para el que su mejor garantía es el día a día en la institución.

Para muchas empresas el éxito se encuentra en poder mezclar este tipo de perfiles y así buscar obtener los mejores resultados.

Si nosotros nos encontramos en alguno de estos grupos, es normal que pase por nuestra mente la idea de emprender; Y, ¿por qué no hacerlo? Aparentemente contamos con lo necesario, contamos con conocimiento avalado por un certificado académico o por la experiencia de meses o incluso años.

Cuando llegue la hora de tomar esta difícil decisión es recomendable analizar el proyecto en si mismo, dejando fuera a los actores principales, es decir, a nosotros mismos y por el contrario, observar el proyecto de forma externa.

Los proyectos cuentan con distintas áreas, por mencionar algunas, área operativa, área comercial, de recursos humanos, administrativa, financiera y tantas sean necesarias para nuestra empresa o industria.

Nuestro análisis debe ir enfocado al hecho de entender el grado de conocimiento que tenemos, y el área a la que éste pertenece. Si nuestro expertise es tan basto que es suficiente para soportar todas las áreas, entonces estamos listos para hacerle frente a más de una situación, algo que sin duda, nos será de mucha ayuda durante la evolución de nuestro proyecto. Si por el contrario, somos especialistas en áreas determinadas pero no tenemos la mayoría de áreas cubiertas, por mucho que tengamos experiencia, estaremos desproporcionados, propensos a equivocarnos repetidamente en áreas que desconocemos, algo que tarde o temprano traerá consecuencias poco favorables para nuestra empresa.

El reto entonces, radica en sincerarnos, en entender nuestras fortalezas y respetar nuestras debilidades.  Esto nos permitirá conocer nuestros alcances y nos dará la pauta para prepararnos en áreas que lo ameriten. Es necesario entender que nuestras responsabilidades deben estar orientadas, en una primera etapa, a lo que mejor hacemos y no necesariamente a lo que queremos hacer.

Pero no hay de que preocuparse, hay diversas herramientas que nos pueden ser de utilidad cuando llegue el momento, desde la investigación en otras áreas por medio de cursos y capacitaciones, hasta la posibilidad de establecer una sociedad con personas que aporten lo que a nosotros nos haga falta.

Ahora sí, ¿estás listo para emprender?

Operación de un negocio

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